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La libertad llora...

Perfil y entrevista a Marcel Coderch

"Nadie se ha atrevido a debatir con Chomsky"

-Conoces muy bien a Noam Chomsky debido a que fuiste alumno suyo. ¿Como os conocisteis?

Yo soy ingeniero de Telecomunicaciones, de la primera promoción de la Escuela de ‘Telecos’ de Barcelona, de 1975, justo cuando se murió Franco. Me dieron una beca por tener muy buenas notas, era de Telefónica, para ir ha hacer un doctorado a Estados Unidos y me fui allí, aunque antes me casé. Estuvimos seis años de viaje de novios, como le digo a mi mujer. Allí tuve dos hijas, que son norteamericanas; aunque mi mujer es catalana como yo. Yo me fui de aquí cuando en la universidad había como mucho ambiente político, mucha discusión ¡y allí no había absolutamente nada! Era como una llanura desértica en ese sentido. La verdad es que ya había decidido volverme, porque aquello no me iba. Todo el día estudiando, era un corro muy competitivo con muy poca actividad política, más bien cero. Un día iba hablando de esto con un ‘amiguete’ y me dijo que había un hombre que le había dado unas clases y que se llamaba Chomsky. Me apunté y le fui a ver. Yo estaba en el departamento de ingeniería y él daba clases en filosofía y lingüística; le dije que quería ir a sus clases, que allí no encontraba ningún tipo de actividad política ni social. Le comenté que venía de España, de Barcelona y me dijo que estaba encantado y que fuera cuando quisiera. Me preguntó qué nota quería, por si la necesitaba para compensar y subir la media, que él me la daba porque estaba seguro de que haría el esfuerzo que hiciera falta para ganármela. Y nada pues... yo quería una ‘A’, y así nos conocimos.

-¿Ha aportado algo a tu visión de la vida?

Sí, me ha aportado muchísimo. Yo estuve a punto de dejar todo aquello y de volverme. Él me decía que evidentemente el mundo no es como quisiéramos que fuese; uno no tiene que sacrificar todo aquello que le gusta hacer en la vida y aunque hay otras cosas que nos gustaría cambiar, no se puede ir en contra de este equilibrio. Entre otras cosas, digamos que él no es de las personas que creen que tienen que haber ‘políticos’, personas dedicadas a la política sino que todos, desde nuestro ámbito, desde nuestro trabajo y desde nuestra vida tenemos que aportar, colaborar y participar en el juego político, pero no dedicándonos a la política, porque lleva a una degeneración, a otro tipo de tipo de situaciones tipo leninistas, en partidos muy organizados Él cree que estas estructuras jerárquicas no son las adecuadas y entiende que en la vida hay que tener estas dos dimensiones: hacer lo que a uno le gusta hacer en la vida, en arte, en ciencias, etc. y además tener una participación activa o política en el entorno de trabajo y en el entorno de la sociedad en la que vive. Estas son las cosas que me permitieron de alguna forma compaginar un cierto atractivo por mi carrera profesional, sin dejar de estar involucrado políticamente en movimientos.

-¿Qué tradujiste concretamente?

Yo empecé traduciendo artículos para Zetanet, que también tiene una versión en castellano. Lo más largo que he traducido es un libro que se llama Ilusiones de oriente medio, que trata sobre el tema palestino-israelí. La verdad es que lo traduje por amor al arte, porque la editorial no me pagó nada, pero bueno me gustó la idea, sobre todo porque las traducciones de Chomsky normalmente a mi entender son bastante malas. Y es cierto porque su estilo es muy irónico, muy satírico y además, como hace frases a base de ‘cortar y pegar’ cosas que han dicho otros autores, con un sentido distinto al que las palabras puedan indicar. La traducción es realmente complicada; tienes que saber muy bien de lo que habla, tienes que conocer muy bien cómo habla y luego encontrar un estilo similar en castellano, que no siempre es fácil.

-¿Por qué Chomsky realiza tantas críticas a la política exterior norteamericana?

A veces le preguntamos: “¿Por qué siempre te metes con los Estados Unidos?, ¡eres muy antiamericano! ¿Por qué no criticas a los rusos o a otros?” Y su respuesta fue sencillamente: “Yo creo que uno es moralmente responsable de aquello que ocurre pudiendo evitarlo. Yo, como ciudadano americano me siento moralmente responsable de lo que hace mi gobierno porque entre otras cosas me representa a mí y puedo hacer algo por cambiarlo. Es difícil que yo me sienta moralmente responsable de lo que haga el gobierno ruso porque son otros los que permiten que su gobierno haga esto”.

-Las críticas de Chomsky a la política de EUA han provocado que le surjan algunos “enemigos”. ¿Qué opinas?

Por supuesto, que esto le ha costado numerosas enemistades, pero también muchas amistades. Chomsky va a cualquier universidad de Estados Unidos y no hay nadie más que llene una sala de tres mil personas. Tiene mucha gente que le valora, sobre todo en estos ambientes universitarios. Lo que sí es cierto es que tiene muy poca trascendencia mediática en Estados Unidos. Hace poco el New York Times le pidió un artículo de opinión después de la guerra de Iraq. Es la primera vez en 40 años que un periódico convencional le ha pedido una columna. Aquí, El Periódico publica bastantes.

Han aparecido muchas cosas anti-Chomsky de este tipo. Pero hay una verdad, y es que nadie se ha atrevido a debatir con él, es decir, nadie de quienes le critican, que le asignan cosas que no ha dicho o cosas que no tienen nada que ver con el contenido de sus obras, se atreve a mantener un debate con él, porque domina la lógica de una manera aplastante. Debatiendo es una máquina de argumentar, y sobre todo, es una máquina de desmontar argumentos de los demás.

"Se ha de localizar en vez de globalizar"

Marcel Coderch es vicepresidente de Business Development del Grupo Techfoundries, empresa de capital español que se dedica a la creación, desarrollo y comercialización de productos y servicios basados en las nuevas tecnologías. Ha escrito numerosos artículos acerca del petróleo y del marco económico actual en que se engloba. En la entrevista que nos concedió, nos dio su visión sobre el tema y sobre los desastres que ha causado el deseo de los países de conseguir el dominio del crudo.

Durante miles de años, la población del planeta se mantuvo estable en unos tres cientos millones de personas. A partir de 1850 aproximadamente se produjo una subida exponencial en el crecimiento, y en 150 años, el número de personas ha aumentado hasta 6.300 millones, frente a los 9.000 que se prevén en el 2050. Este acontecimiento se debió principalmente al comienzo de la explotación de los pozos de petróleo. “Descubrimos que había un tesoro impresionante” dice Marcel Coderch. Los fertilizantes derivados del petróleo permitieron multiplicar por cuatro la productividad de una hectárea, lo cual implicó un crecimiento demográfico y se desarrolló toda una economía mundial a partir de esta materia prima.

Cada año, la extracción de esta energía fósil ha ido incrementando y algunos geólogos afirman que estamos muy cerca de llegar al límite de este crecimiento. El petróleo no está llegando al agotamiento, lo que se acaba es la posibilidad de producir cada año un 2% más que el anterior para seguir la curva exponencial, la llamada ‘curva de Hubbert’. M. Coderch comentó que cada año habría menos petróleo, sería más caro y más difícil de encontrar. Y añadió: “¿Esto es malo? Depende de entre cuantos repartamos el petróleo que queda, porque si hay menos pero somos menos a repartir, no pasa nada. No pasa nada para los que se quedan el petróleo.”

Un barril son 159 litros de petróleo. Estados Unidos tiene el 5% de población y consume el 25% de todo el petróleo, cada persona consume 24 barriles al año. En la Unión Europea, cada habitante consume 12 barriles, China consume 1,2 e India 0,9. Sin embargo, según M. Coderch estos datos no son del todo ciertos y apunta: “Ahora se dice que China está consumiendo mucho, que es un problema y es sólo un barril al año. China compra petróleo, pero ¿qué hace con lo que produce? Se lo vende a Estados Unidos. Te compras una Nike que han sido fabricadas en China con petróleo comprado ella, pero ¿quién ha consumido este petróleo?, ¿el chino o el que lleva las Nike? Ellos se habrán calentado algo mientras zurcían, pero quien consume son los Estados Unidos, no el que compra para hacer suelas de zapatos.” Lo que se configura entonces es una situación donde, por una parte va a ser imposible mantener el ritmo de extracción creciente de petróleo, y por otra, que el petróleo está concentrado en unos pocos.

Estados Unidos ya ha agotado prácticamente sus reservas de petróleo. Los primeros pozos se comenzaron a extraer en 1870 y en 1970 llegaron al límite de producción. Por lo tanto, el 35% del petróleo que consumen es suyo, y el otro 65% lo importan. La previsión es que este último dato pase al 75 o 80% importado, porque la curva de petróleo propio va bajando. Los pozos de crudo están mayoritariamente concentrados en Oriente Medio (Arabia Saudí, Irán, Kuwait) que tiene el 65% de las reservas mundiales conocidas; y el resto, Irak. Él añade que es ahí donde está realmente ‘el mayor trofeo’, como lo llaman los estrategas de Washington.

“El mantenimiento del modo de vida americano, como dijo Dick Cheney, el vicepresidente de Estados Unidos, ‘es innegociable’. Y harán lo que sea para mantenerlo. Y si no están dispuestos a plantearse que ese modo de vida es inviable en un futuro y que es absolutamente imposible de extender al resto de la humanidad, tienen que estar dispuestos a otra cosa, a quedarse con todo el petróleo. Las dos cosas ya no pueden ser.” Explica Coderch. Pero esto no va a ser así, porque Estados Unidos necesita de los demás países; la estructura económica mundial no está pensada para satisfacer las necesidades internas de un país, sino sobre el sistema internacional de importación e importación.

La ocupación de Irak por las tropas norteamericanas se hizo con el pretexto de combatir el terrorismo de estado y por su supuesta posesión de armas de destrucción masiva. En el mundo hay muchos regímenes tiranos como lo era el de Sadam y otros que también tienen estas armas; sin embargo, fue este el que se atacó. Con respecto a esto, Coderch manifestó que la justificación de los Estados Unidos por el ataque había ido cambiando, que primero había sido por las armas que nadie encontró, después porque habían apoyado a quienes habían bombardeado las Torres Gemelas, de lo cual no tenían ninguna prueba; luego por la democracia. Siguió diciendo que lógicamente eso no tenía ninguna credibilidad, que no había ninguna duda de cual había sido su objetivo, porque ‘curiosamente’ sólo se oponían a los países que tenían petróleo.

El petróleo se paga en dólares, por tanto, a los Estados Unidos eso les beneficia. Ellos pagan una cantidad determinada que los países exportadores de petróleo depositan posteriormente en bancos americanos. Así reciben un 2% de intereses, una cifra que se ve contrarrestada por la devaluación del dólar, lo cual conlleva a una pérdida de capital. El entrevistado declaró: “Sadam no se prestó a este juego y lo ‘quitaron’. Sadam dijo que no quería dólares sino euros y EEUU no lo podía permitir. En noviembre de 2001 Sadam empezó a aceptar pagos en euros y ganó un 25% porque el precio del dólar bajó. La primera medida que se tomó cuando se llegó a Irak fue volver a exigir dólares por petróleo y reconvertir todos fondos otra vez a dólares... Ahora el siguiente país que no está dispuesto a esto es Irán y hace acuerdos con China. Venezuela tampoco quiere hacerlo. Esos son los nuevos países que están en el ‘Eje del Mal’. Venezuela intercambia, por ejemplo, con Cuba 50.000 barriles de petróleo diarios por médicos y maestros.”

Estamos muy cerca de comenzar el descenso en la curva de Hubbert, y hasta el momento, aún no se ha encontrado un modo de sustitución del crudo. Todo gira entorno a él, y esto seguirá hasta que se agote. Pero sí existen formas de reducir su consumo. Coderch apunta que una cosa tan simple como que los americanos cambiaran sus coches por otros más pequeños como los nuestros, el consumo se reduciría a la mitad. De este modo habría petróleo para unos años más. Pero también manifiesta que el futuro no será mejor de lo que hemos vivido. Y concluyó: “Se ha de localizar en vez de globalizar, hay que buscar otras formas de divertirse, de pasar el tiempo, de trabajar, que no sean tan intensivas en el gasto de energía. Además el resto del mundo quiere vivir como nosotros, como mínimo. Si ven que aquí no hay miseria y que todo es jauja pues quieren venir, y si no, hacen todo lo posible para que en su país tengan las mismas cosas que aquí. Y como es físicamente imposible pues tiene que petar por algún lado; por dónde petará... no lo sé.

Perfil de Marcel Coderch

Perfil de Marcel Coderch Marcel Coderch Collell se licenció en Ingeniería de Telecomunicaciones en la Universidad Politécnica de Barcelona en 1975. Obtuvo una beca y se fue a Estados Unidos, al Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) no sin antes haberse casado. En los seis años de su vida que pasó allí, conoció a Noam Chomsky, filósofo y lingüista, conocido por sus ataques a la política exterior norteamericana, que fue su profesor durante cinco años.
En el MIT hizo un Master y se doctoró. Tras su vuelta a Cataluña, Marcel Coderch desempeñó diversos cargos en el Grupo Anaya relacionados con la aplicación de tecnologías informáticas en los procesos editoriales. Fue Director del Centro Anaya de Investigación, Director de Nuevas Tecnologías y Director de Sistemas y Desarrollos Informáticos del Grupo Anaya. A comienzos de los 90 participó en el lanzamiento de Gestevisión/Tele 5 y fue el responsable de la infraestructura tecnológica de El Sol, un periódico íntegramente digital. En 1997-98 fue vocal del Consejo de Administración de IP Multimedia.
En la última etapa ha sido Director de la Unidad de Negocio Internet de Retevision y Director de Red, Sistemas e I+D del portal EresMas. Actualmente ocupa la dirección de Desarrollo de Negocio de la empresa Techfoundries, creada en el año 2000, cuyo vicepresidente también es él.
Además de su sólida formación en las nuevas tecnologías de la información, Marcel Coderch ha escrito numerosos artículos sobre la situación del petróleo en la actualidad, el llamado ‘oro negro’ que mueve la economía mundial. El haber conocido a Noam Chomsky le ha llevado a traducir algunos escritos suyos y un libro llamado Ilusiones de oriente medio, que trata sobre el tema palestino-israelí. Una de las cosas que más le gustan de Chomsky, es que es un ‘enamorado’ del movimiento libertario catalán y Aragón durante la Guerra Civil, ya que defiende la colectivización, y algunos familiares de Marcel Coderch habían participado en la colectivización de una fábrica de género de punto en Olot.